Las relaciones como verdadera infraestructura – reflexiones sobre el Simposio de Filantropía Comunitaria del GFCF
27 Oct 2025

By: Lena Bheeroo, ADD International and a 2024 / 2025 #ShiftThePower Fellow
En octubre de 2025, estuve dos semanas en Nairobi, Kenia, como parte de la beca de #ShiftThePower. La primera semana se celebró el Simposio de Filantropía Comunitaria del GFCF en Masai Lodge, ubicado en el centro del Parque Nacional de Nairobi. El lugar era exuberante y lleno de vida, un lugar donde los babuinos aparecían al anochecer y pequeños damanes jugaban en la hierba. Los sonidos de la naturaleza se convirtieron en nuestro ritmo de fondo constante, recordándonos que estábamos siendo abrazados por algo mucho más grande que nosotros mismos.
El GFCF creó este espacio con una profunda intención: no una conferencia ni un retiro, sino una reunión basada en el cuidado. He asistido a eventos de #ShiftThePower antes, pero este me pareció diferente. Más pequeño, más íntimo y profundamente relacional. Reunió a becarios, junto con otros socios y aliados del GFCF, de todos los continentes para bajar las revoluciones, conectarse e imaginar.
Como alguien arraigado en el activismo comunitario en el Reino Unido, sé lo difícil que es crear las condiciones adecuadas para la apertura: espacios sin ego, donde la escucha se valore tanto como el habla. El Simposio encontró ese equilibrio. A través de comidas compartidas, sesiones de reflexión y conversaciones pausadas que invitaban a la vulnerabilidad, nos conocimos primero como personas y después como profesionales.
Para las personas becarias presentes, reunirse de forma presencial después de haber viajado juntos en el entorno virtual durante todo el año fue una experiencia profundamente enriquecedora. Ver a las personas becarias que había conocido a través de una pantalla (de Argentina, Hungría, Ucrania, Nepal, India, Indonesia, Vietnam, Kenia, Uganda, Tanzania y otros) transformó nuestra comprensión mutua. Profundizó la confianza que habíamos comenzado a construir y me recordó que la conexión no es sólo virtual o conceptual, sino algo sentido y encarnado. Estar juntos me permitió ver cómo otras personas alrededor del mundo abordan las mismas preguntas que planteo en mi trabajo y sentirme parte de un movimiento más amplio y vivo.
Explorando el poder y la posibilidad
A lo largo de tres días, nuestras conversaciones giraron en torno al poder, la filantropía comunitaria y el papel cambiante de la sociedad civil. Reflexionamos sobre cómo las comunidades se sostienen cuando los sistemas formales fallan, y cómo la donación, en muchos lugares, es tanto espiritual y cultural como de carácter financiero.
Hubo un deseo compartido de ir más allá de las formas transaccionales de filantropía hacia formas de trabajo arraigadas en la relación y el cuidado. ¿Qué significa acompañar en lugar de dirigir? ¿Compartir la responsabilidad en lugar de delegarla? ¿Cómo pueden los recursos fluir de manera que fortalezcan la solidaridad en lugar de la dependencia y ser valorados por todo lo que aportan?
Regresamos con frecuencia a una idea apacible pero radical: que las comunidades ya poseen el conocimiento, los valores y la fuerza colectiva que necesitan. Nuestro papel no es reemplazar esa sabiduría, sino reconocerla, aprovecharla y trabajar en armonía con ella.
Las relaciones como verdadera infraestructura
En medio de la intensidad de nuestras discusiones, también había cierta suavidad. Las tardes eran para conectar, comer juntos, reír y notar cuán rápido puede crecer la confianza cuando las personas están completamente presentes.
Una noche, fuimos recibidas por nuestros anfitriones masái, que compartieron sus costumbres a través de la danza y las historias. Fue un recordatorio de que la cultura, la tierra y la comunidad son inseparables, y que la fuerza a menudo proviene de tradiciones de pertenencia que han perdurado durante generaciones.
Lo que más me impactó fue lo verdaderamente relacional que es este trabajo. El tipo de cambio que #ShiftThePower exige no se puede diseñar en una hoja de cálculo ni medir en resultados a corto plazo. Vive en cómo nos relacionamos con generosidad, paciencia y responsabilidad compartida. Éstas no son habilidades blandas; son los cimientos de la transformación.
Interconexión por encima del aislamiento
Muchas de nuestras reflexiones volvieron a la cuestión de la conexión. Incluso cuando los sistemas parecen inestables, podemos optar por unirnos, acompañarnos y sostenernos unos a otros en la incertidumbre.
En diferentes contextos, reconocimos desafíos similares: instituciones que concentran el poder, modelos de financiación que limitan la imaginación y espacios cívicos que se están reduciendo. Pero también reconocimos algo esperanzador: que no necesitamos esperar un futuro perfecto. El cambio ya se manifiesta en pequeñas iniciativas comunitarias, en redes de donaciones locales y en alianzas que silenciosamente están transformando el concepto de rendición de cuentas.
Estos hilos de solidaridad, a menudo invisibles desde el exterior, son los que sostienen el trabajo. Nos recuerdan que la transformación comienza con las relaciones, con cómo elegimos estar presentes los unos para los otros.
¿Qué es posible ahora?
A medida que el Simposio se acercaba a su fin, una frase seguía resonando: es posible ahora. Capta algo a la vez humilde y esperanzador: que el cambio que buscamos no se pospone a un horizonte lejano, sino que se hace realidad en nuestras decisiones cotidianas.
No tenemos que esperar a que se construyan nuevos sistemas en otros lugares. Podemos comenzar incorporando diferentes formas de trabajar y relacionarnos aquí y ahora, generando confianza, practicando el cuidado y abriendo el camino para que otros lideren.
Al salir de Nairobi, llevé conmigo una sensación de renovación: que la transferencia del poder no sólo tiene que ver con estructuras o políticas, sino con cómo vivimos nuestros valores en relación con los demás. Aquellos días entre fellows y otros aliados de todo el mundo se sintieron como un vistazo de lo que podría ser ese futuro, uno más aterrizado, generoso, conectado y lleno de posibilidades.
En tiempos de división y fatiga, el Simposio de Filantropía Comunitaria de Nairobi ofreció algo raro: unos días luminosos llenos de ideas, valentía y cuidado. Me recordó que la transformación no es abstracta; comienza en la relación. Esta reunión de profesionales de la filantropía comunitaria se basó en el impulso silencioso de un cambio más grande, que crece a través de la conexión, la valentía y el cuidado. Y esto, imperfecto y vivo como es, es lo que es posible ahora.
Por: Lena Bheeroo, directora de asociaciones filantrópicas e influencia en ADD Internacional. Lena es una Becaria #ShiftThePower 2024/2025.



