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Organizarse en tiempos oscuros

10 Mar 2025

 

“¿Qué se necesita para construir una sociedad civil global y un sistema de financiación basado en nuevas formas de decidir y actuar, que aproveche y movilice la solidaridad, el dinero y otros recursos de maneras que giren alrededor de la equidad, la justicia y una vida floreciente para todos?”

 

Ésta fue la pregunta central en el corazón de la Cumbre mundial #ShiftThePower, que se celebró hace poco más de un año en Bogotá y reunió a 730 personas de 77 países. Hoy, mientras escribimos esto, la reciente congelación del financiamiento de USAID ha sumido en el caos a todo el sistema de financiamiento global, el último y más contundente golpe de lo que ha sido una  lenta retirada por parte de los financiadores públicos y privados de la solidaridad internacional y la defensa de los derechos humanos. En este último momento de crisis y de desintegración más amplia de los sistemas del mundo, ¿qué chispas de esperanza pueden surgir de la Cumbre?

Si bien el contexto mundial en el que se celebró la Cumbre no era color de rosa, su marco general fue decididamente positivo y con visión de futuro. Esto surgió de la convicción de muchos de nosotros dentro del movimiento  #ShiftThePower de que “nuevas formas de decidir y hacer que se centran en la dignidad, la equidad y la confianza y que reconocen los recursos y el poder inherente de las comunidades” están floreciendo en todo el mundo. La Cumbre fue un espacio para reunir a los “creadores” de este sistema emergente, a menudo dispersos y aislados por la geografía y la falta de acceso a redes. También hubo mucho espacio para quienes trabajan por un cambio transformador desde dentro del sistema de financiación dominante.

¿Logró la Cumbre su propósito de crear un sentido de posibilidad de que “otro mundo es posible”? La respuesta, según una serie de blogs y una encuesta a las personas participantes, fue un sí rotundo. Cuando se les preguntó a los participantes cuáles eran sus tres sentimientos dominantes de la Cumbre, los más comunes fueron inspiración, esperanza y alegría.

En este artículo, reflexionamos sobre los logros centrales de la Cumbre y cómo podrían ayudar a dar forma e informar el tipo de pensamiento y experimentación audaces y radicales, las nuevas alianzas y configuraciones de aliados que tanto se necesitan hoy en día.

Para muchos, la característica más sorprendente de la Cumbre fue su sensación de intimidad y conexión, a pesar de la gran cantidad de gente y la amplitud del lugar del evento. Los participantes sintieron que era “su espacio”, mientras que el contenido y el proceso les dieron la oportunidad de reflexionar sobre su papel como individuos en un sistema más amplio.

Para muchos, este trabajo interior condujo a un profundo despertar, de un “yo egoísta” (motivado por una carrera en la industria del desarrollo) a un “yo trascendental” (motivado por ser parte de un ecosistema que busca hacer posible otro mundo).  Esto se tradujo en un compromiso de construir un movimiento juntos y encontrar la fuerza colectiva, en lugar de simplemente fortalecer la capacidad de sus organizaciones individuales para entregar los resultados demandados por sus donantes.

Construir este tipo de movimiento nunca ha sido fácil. Pero el ascenso del autoritarismo, la restricción de la sociedad civil y el ataque a los valores de la justicia social hacen que parezca particularmente desalentador, si bien aún más esencial, en este momento actual.  Sin embargo, la historia nos enseña que los movimientos sociales nacen y florecen en condiciones de adversidad porque los pueblos oprimidos se sienten motivados a unirse a ellos. Pensemos en la organización sindical de la década de 1930, el movimiento por los derechos civiles de la década de 1960 y, más cerca de nuestros tiempos, las campañas para poner fin al apartheid y desmantelar el Muro de Berlín.

La financiación de este tipo de medidas basadas en las personas es un problema. Nina Ludd ha escrito recientemente cómo la financiación progresiva es “poco estratégica” y “vacía”. El enfoque en proyectos con plazos determinados y sin apoyo público ha hecho poco para abordar las preocupaciones de la clase trabajadora o para prevenir el ascenso del fascismo. Las cosas parecen estar cambiando a medida que más financiadores se inspiran en #ShiftThePower para adoptar el principio de subsidiariedad y apoyar a los “próximos líderes y lideresas” como personas que están mejor capacitadas para liderar el trabajo de cambio social. Por ejemplo, Tendisai Chigwedere de la Fundación Hewlett cuenta cómo el trabajo interior y el reconocimiento de una mentalidad de abundancia permitieron al Movimiento Feminista Panafricano desarrollar una visión alternativa.

Debemos organizarnos para construir el sistema que queremos. Un pilar central del movimiento #ShiftThePower es la filantropía comunitaria y su insistencia en el reconocimiento, el aprovechamiento y la puesta en común de los activos que existen dentro de las comunidades. Esta es una forma de lo que Dan Firth llama “organización relacional”, a través de la cual las personas pueden construir sus propias instituciones, en lugar de adaptarse a un sistema de desarrollo internacional que no funciona. Elizaphan Ogechi de Nguzo África ha escrito recientemente que la congelación de la ayuda exterior estadounidense puede ser una bendición disfrazada, que permita a las personas encontrar alternativas para sostener su trabajo. Ogechi escribe:

“Es fundamental que el cambio de mentalidad de nuestra gente, comunidades, organizaciones, empresas y gobierno eleve la conciencia comunitaria, mejore la filantropía y utilice nuestros recursos de forma prudente para abordar los desafíos comunitarios inmediatos y en el largo plazo. Este es un momento transformador para que la industria de la ayuda se transforme y responda a las necesidades de las comunidades. Es hora de reimaginar un nuevo modelo internacional que sirva a las comunidades con dignidad y respeto. Aspiramos a nuevos modelos de ayuda que equilibren las dinámicas de poder, impulsen a las comunidades mediante alianzas igualitarias, mejoren la solidaridad y faciliten la autodeterminación de las personas, sus comunidades y nuestro planeta”.

Con su énfasis en construir relaciones, tejiendo a través y entre los silos de “problemas” que a menudo nos dividen en entornos profesionales (“Organizaciones de cambio climático en la Sala 1, Género en la Sala 2”, etc.), la Cumbre #ShiftThePower priorizó la importancia de tender puentes entre lo que Ilya Prigogine, químico ganador del Premio Nobel llamó “islas de coherencia“. Él dice:

“Cuando un sistema complejo está lejos del equilibrio, pequeñas islas de coherencia en un mar de caos tienen la capacidad de desplazar todo el sistema a un orden superior”.

Al adoptar una mentalidad de generosidad en el movimiento, podemos elegir romper los silos y disolver las barreras artificiales que nos dividen, pudiéndonos convertir en parte de una fuerza para un mundo nuevo. Podemos aprender de la legendaria activista Florynce Kennedy (1916-2000), quien ayudó a unir diferentes campañas (por ejemplo, sobre raza, género y sexualidad) para abordar las raíces interseccionales de la opresión y compartir tácticas y conexiones entre diferentes movimientos.

Estamos viviendo en una nueva era de monstruos, en la que el viejo mundo perece y un nuevo mundo lucha por emerger hacia la existencia. El rechazo a las políticas de diversidad, equidad e inclusión, el odio a los inmigrantes y el abuso de las personas trans son, según Venkatesh Rao, el último estertor de un mundo que desaparece. Junto a la manifestación de la codicia corporativa, la austeridad gubernamental y la hegemonía autocrática, está surgiendo una nueva conciencia. Vemos los levantamientos masivos de protesta que han movilizado a la sociedad serbia Contra la corrupción gubernamental. Este tipo de protestas están en aumento, y cada vez tienen un alcance más global. Más cerca de casa, iniciativas como Common Reserve trabajan hacia una arquitectura de apoyo que pueda servir a un sistema alternativo y más equitativo, mientras que los estímulos que nos llevan a reimaginarnos a nosotros mismos y a todo el ecosistema para el desarrollo global y el humanitarismo (véase este y este) nos alientan a abrazar nuestra imaginación radical.

Por esta razón, Vu Le sugiere que debemos seguir siendo optimistas. A pesar de la crueldad y el caos, un nuevo mundo está en camino. Nuestra sociedad puede ser como una serpiente que muda su piel: fuera el yugo del colonialismo, el imperialismo, la supremacía blanca, el patriarcado y el capitalismo. Estamos en medio de un ciclo de destrucción y creación, que ha sido un patrón recurrente durante gran parte de la historia humana.

Juntos podemos ser parte del trabajo para crear el nuevo mundo. La Cumbre Global #ShiftThePower nos dio una idea de lo que se puede hacer. Aunque el camino hacia adelante puede ser difícil, no debemos sentirnos abrumados. Debemos organizarnos para apoyarnos unos a otros y construir juntos nuestra nueva historia para el mundo. En palabras de James A. Joseph en la Cumbre mundial sobre filantropía comunitaria en Johannesburgo en 2016:

“Este es un momento en el que necesitamos líderes… que estén dispuestas a asumir riesgos y líderes que no tengan miedo de defender lo que creen. He sido líder y he sido gerente. Como gerente, valoraba el orden, pero como líder tenía que estar dispuesto a correr el riesgo del caos. Si quieres ayudar a cambiar el poder y establecer comunidades más justas, tendrás que correr riesgos que pueden perturbar tu zona de confort, pero sé por experiencia propia que los tiempos de crisis también son tiempos de oportunidad, y que cuando brindas ayuda también brindas esperanza”.

Cuéntanos, ¿qué puedes aportar a esta nueva historia? Puedes comentar en la sección de abajo.

 

Por: Jenny Hodgson, Directora Ejecutiva del GFCF y Barry Knight, Asesor del GFCF

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